Modernismo

Floreció en toda Europa desde la década de 1880 hasta vísperas de la Primera Guerra Mundial, durante un periodo de rápido cambio social y tecnológico en Europa, en un momento en el que se aceleraban la industrialización, la producción en masa y la urbanización. 

Las raíces del modernismo están en el movimiento de Arts & Crafs que surgió en Inglaterra durante la segunda mitad del siglo XIX, como una respuesta al crecimiento de la industrialización en Europa y al aumento de la producción en masa en las fábricas en menoscabo de la artesanía tradicional.

El escritor, diseñador, arquitecto y socialista inglés William Morris fue la figura determinante, como se puede apreciar en el siguiente enlace:

Morris rechazaba los valores de producción "chabacana" y los aspectos deshumanizadores del capitalismo victoriano, fijándose en lugar de ello en los valores colectivos de la era medieval. Los ideales de Morris de la artesanía, y el uso que hizo de las formas orgánicas y florales estilizadas, repercutió en muchos artistas modernistas. 

El término «Art Nouveau» apareció por primera vez en la revista belga L'Art Moderne en 1884 para hacer referencia a un grupo de escultores, diseñadores y pintores de mentalidad reformista llamados Les XX (o Les Vingts), entre cuyos miembros fundadores se encontraban los pintores James Ensor (1860-1949) y Théo van Rysselberghe (1862-1926). El espíritu del nuevo movimiento se extendió rápidamente por toda Europa, y su nombre pronto se tradujo a varios idiomas como Jugendstil, modernismo, Secession, Stile Floreale y términos similares.

Desde el principio, los artistas que trabajaron con el estilo modernista abogaron por la unidad de todas las artes y lucharon en contra de la discriminación de las llamadas artes decorativas menores. Los artistas del modernismo trataron de integrar el arte en lo cotidiano, produciendo objetos hermosos para elevar las vidas de las personas. Al igual que ocurrió en el movimiento de Arts & Crafs, en el periodo modernista los valores estéticos debían combinarse con altos estándares de artesanía, y las obras de arte debían ser hermosas y funcionales al mismo tiempo. Los límites entre las bellas artes y las artes aplicadas se difuminaron en los campos del diseño de muebles, objetos de plata y arquitectura, pintura, arte gráfico, joyería, moda y objetos de cristal. Todo se dejó influenciar por estas formas orgánicas y elegantes.

Se trataba de un estilo universal cuya intención era unificar las bellas artes y las artes aplicadas para crear un Gesamtkunstwerk «obra de arte total». El modernismo, con sus características líneas fluidas, ornamentos florales, formas geométricas y uso de figuras simbólicas, estaba en todas partes; en las estaciones de tren europeas, salones de té y grandes almacenes: pertenecía igualmente al ámbito público y al privado. 

Arquitectura e Interiorismo

La rápida industrialización del siglo XIX dio lugar al boom de la construcción en muchas ciudades europeas. La arquitectura historicista está en crisis, cada vez hay más arquitectos que utilizando las técnicas y materiales nuevos construyen edificios que rompen con la arquitectura imperante. La arquitectura modernista fue una declaración de modernidad nacional y gusto estético que hicieron posible los materiales -acero, hierro y vidrio- y técnicas de la industrialización. Los diseños fluidos de hierro forjado y gres arquitectónico aportaron una presencia característica y lujosa a las fachadas de edificios y puentes.

Los arquitectos y diseñadores modernistas buscaban crear obras que tuvieran un vocabulario visual coherente. Lo que deseaban era que cada elemento del entorno de construcción, tanto interior como exterior, fuera diseñado teniendo en cuenta todo el conjunto. Los contornos orgánicos del exterior de los edificios se correspondían con interiores igual de contundentes.

Desde el punto de vista formal la arquitectura modernista se caracteriza por romper con las normas clásicas de la arquitectura, como dejó bien claro el pionero Victor Horta en Bruselas. Emplean plantas irregulares, orgánicas (se inspiran en seres vivos). Utilizan materiales nobles y caros, sumados a los nuevos de la industrialización: hierro, cristal y cemento armado más los tradicionales (madera, forja, cerámica vidriada, vidrio soplado). Los elementos sustentantes son diversos desde columnas de capiteles historiados a soportes orgánicos que recuerdan a troncos de árboles, huesos, fósiles, etc. Predominan columnas de hierro con una función doble: sustentante y decorativa. En las cubiertas trazan arcos rebajados, ojivales u otros inventados como los de Gaudí (arcos parabólicos, arcos catenarios o funiculares) así como cúpulas parabólicas. Arcos que permiten alcanzar altura restando peso lateral a la vez que insisten en lo ornamental. Es una arquitectura donde predomina el vano sobre el muro (inspiración del gótico). La escalera alcanza gran protagonismo, articula el interior de las viviendas y las diseñan en forma de látigo utilizando hierro, madera y cristal. Una de las novedades era dejar vistos los elementos constructivos. 

La arquitectura modernista desde el punto de vista decorativo derrocha fantasía: predominan las formas curvilíneas, los motivos orgánicos, detalles efímeros, delicados. Se inspiran en el mundo animal (dragones, pavos reales, libélulas) y vegetal (flores, enredaderas, hojas), en el mundo mitológico (musas, brujas, faunos). Tienen especial predilección por los temas femeninos, la mujer, la sensualidad. Utilizan colores exuberantes y vivos (mosaicos, vitrales). Logran un equilibrio entre la imaginación y la armonía. El uso de las formas vegetales en los numerosos trabajos de forja apareció de pronto en los objetos de plata, lámparas y elementos decorativos.

Podemos ver en los siguientes enlaces cómo fue la arquitectura modernista en distintos lugares:

Bruselas

París

Gran Bretaña

Barcelona


Temática


Artes decorativas

La excelencia técnica y la innovación fueron un distintivo en las artes decorativas de la época modernista; los principales diseñadores y fabricantes trabajaron objetos de cristal, joyas y cerámica.


En París el estilo Art Nouveau en las artes decorativas fue presentado por el comerciante y editor de arte franco-alemán Siegfried Bing, que deseaba romper las barreras entre el arte tradicional del museo y el arte decorativo. En 1891, fundó una revista dedicada al arte de Japón, que ayudó a publicitar el japonismo en Europa. En 1892, organizó una exposición de siete artistas, entre ellos Pierre Bonnard , Félix Vallotton , Édouard Vuillard , Toulouse-Lautrec y Eugène Grasset, que incluía pinturas de galerías más tradicionales y pinturas diseñadas especialmente para decoración. El artista suizo-francés Grasset ya estaba haciendo carteles tempranos en estilo Art Nouveau en 1893.

En 1895, Bing abrió una nueva galería en 22 rue de Provence en París, la Maison de l'Art Nouveau, dedicada a obras tanto en bellas artes como decorativas. El interior y los muebles de la galería fueron diseñados por el arquitecto belga Henry van de Velde . La Maison de l'Art Nouveau mostró pinturas de Georges Seurat, Paul Signac y Toulouse-Lautrec, vidrio de Louis Comfort Tiffany y Émile Gallé, joyas de René Lalique y carteles de Aubrey Beardsley. Bing escribió en 1902: "Art Nouveau, en el momento de su creación, no aspiraba de ninguna manera a tener el honor de convertirse en un término genérico. Era simplemente el nombre de una casa abierta como punto de reunión para todos los jóvenes artistas, ardientes e impacientes por mostrar la modernidad de sus tendencias".


En Londres, fue un comerciante quien creó uno de los nombres con los que se conocería el modernismo: el estilo Liberty. Los grandes almacenes británicos Liberty & Co., fundados por Arthur Lasenby e 1875, fueron uno de los comercios más exitosos e influyentes de artículos modernistas.

Después de su rápida expansión, Liberty se convirtió en un punto de venta para muchos artistas modernistas de la Europa continental. Encargaba vidrio, joyas, muebles y objetos de plata y metal a sus propios diseñadores fijos, y sus coloridos tejidos fueron especialmente populares.

Mobiliario francés y la Ècole de Nancy

Vidrio

Vidrieras

Cerámica


Joyería

Los joyeros crearon exquisitas piezas para sus clientes, como gargantillas, colgantes, brazaletes y pendientes. Estos objetos estaba a menudo esmaltados e incorporaban materiales semipreciosos, como marfil y carey esculpidos. A menudo se observan piezas modernistas inspiradas en la naturaleza con dibujos de hojas, orquídeas, lirios y mariposas.

El joyero francés René-Jules Lalique (1860-1945) fue uno de los artesanos más renombrados del modernismo. Lalique, que se formó en París y Londres, fue un caso excepcional porque no provenía de una dinastía establecida de joyeros.

Habiendo establecido su reputación mientras trabajaba para las famosas casas de joyas de Cartier, Jacta y Boucheron, Lalique pasó a encargarse del talle del joyero parisino Jules Destape en 1885. En sus lujosas piezas utilizó materiales como el marfil, cuernos, cristal y piedras preciosas de vivos colores.

Los insectos, flores y ninfas de Lalique fueron motivos modernistas por excelencia con formas exquisitamente detalladas y delicadas. Lalique trabajó para clientes privados como Sarah Bernhardt y para muchos de los comerciantes de joyería fina de París.

Charles Lewis Tiffany 


Artes gráficas e ilustración

Durante la segunda mitad del siglo XIX, cobraron gran auge los medios impresos, como periódicos, novelas, gacetas, viñetas, impresiones y libros ilustrados. Las sinuosas líneas y motivos inspirados en la naturaleza del modernismo aparecieron frecuentemente en las portadas de los libros y en las láminas que los acompañaban.

En toda Europa se publicaron revistas y periódicos que hablaban de tendencias artísticas y decorativas, entre los que se incluyeron Llibre d'Horas, Ver Sacrum, The Savoy, La Plume, Dekorative Kunst y Jugend. Este último fue un semanario popular cultural que marcó tendencia y cuyo editor fue Georg Hirth, quien dio al movimiento Jugendstil su nombre. Jugend tenía un formato de pocas páginas, veinte o menos, con artículos sobre ropa de moda y literatura, y dedicó algunas páginas a Hugo Hoppner (Fido), Emil Hansen (Nolde), Ernst Barlach y Peter Behrens.

El versátil artista e ilustrador alemán Hans Christiansen (1866-1945) creó diseños vivos para las portadas con tipos de letra hechos a mano muy característicos. Christiansen, nacido en Flensburg, se trasladó a París en 1895 para estudiar en la Académie Julian y fue miembro de la Colonia de Artistas de Darmstadt hasta 1902. Además de obras gráficas, diseñó dibujos para papeles pinados, tapices, cerámicas y vidrieras.

«Me tomo mi trabajo como artista de la manera más general posible: puedo pintar un retrato, pero también diseñar un mueble; hago viñetas pero también dibujo papeles pintados y carteles; diseño vidrieras, pero también puedo diseñar, ocasionalmente, un biombo». Hans Christiansen

En Inglaterra, Aubrey Beardsley (1872-1898) fue una figura destacada en la ilustración victoriana y el movimiento estético. Nacido en la ciudad costera inglesa de Brighton, Beardsley se trasladó a París en 1892 siguiendo las recomendaciones de Edward Burne-Jones (1833-1898). La reputación de Beardsley creció con la ilustración que hizo de Salomé sujetando la cabeza de Juan Bautista, que apareció publicada en la primera edición de The Studio.

Las ilustraciones en tinta llenas de erotismo de Beardsley tipificaron la decadencia del siglo y comenzaron a asociarse a la publicación trimestral de arte progresivo The Yellow Book. Esta asociación finalizó después del juicio y encarcelamiento de Oscar Wilde en 1895, que afectó a todos aquellos en su círculo. La carrera de Beardsley se truncó anticipadamente con su muerte por tuberculosis cuando solo tenía 25 años.

A finales del siglo XIX, los carteles y la publicidad se convirtieron en el medio dominante de comunicación de masas en toda Europa. El proceso litográfico con tres piedras recién desarrollado hizo posible trabajar con deslumbrantes colores, y la publicidad se convirtió en un medio popular para muchos artistas, incluidos Leonetto Cappiello (1875-1942) y Alfred Choubrac (1853-1902).

En Francia, la Belle Époque quedó simbolizada con los carteles de Henri Toulouse-Lautrec (1864-1901) y Jules Chéret (1836-1932), ambos influenciados por los grabados japoneses ukiyo-e. Chéret fue un pintor y litógrafo que se hizo famoso por dominar el arte de los carteles de la Belle Epoque.

Camille Martin ilustradora